rothenburg ob der tauber / heidelberg

excursión de fin de semana a rothenburg ob der rauber y heidelberg

Tanto si vives en Múnich como si estás de paso y ya te conoces la ciudad, te recomiendo esta excursión de Fin de Semana para salir de la monotonía y explorar sitios nuevos. Tras haber visitado Oberammergau y Nuremberg decidimos ir un poco más al Norte y descubrir estos lugares con encanto.

_CÓMO LLEGAR_

*COCHE: Rothenburg está situado a unos 250 Km de Múnich y se tardan más o menos 2 horas 15 min en llegar por la A8 y A7, un recorrido bastante ameno. Alquilamos un coche porque nos pareció más cómodo hacer esta excursión por libre que ceñirnos a los horarios y conexiones de los trenes.

*TREN: Si vais en grupo y no tenéis coche, o no queréis alquilar uno, lo mejor es comprar el “Bayern Ticket“, ya que el ticket os saldrá más barato que si lo compráis individual y por trayecto. Lo malo de este viaje en tren es que tendréis que cambiar dos veces de tren, por lo que el trayecto en total acaban siendo 3 horas y 30 minutos. Si aún así os decidís por esta opción, comprobad los horarios en la web de Deutsche Bahn o en el punto de información que hay en el mismo Hauptbahnhof de Múnich (justo delante de los andenes). Ya puestos, comprobad los horarios a Heidelberg si es que queréis alargar la ruta para un fin de semana. Ojo porque el Bayern Ticket sólo os valdrá para llegar hasta Rothenburg, ya que Heidelberg se encuentra en el Estado de Baden-Wurtemberg!

– “Bayern Ticket – Como ya comenté en el post de Nuremberg se trata de un ticket válido para hasta 5 personas que permite coger todos los trenes regionales dentro de Baviera en cualquier día de la semana a partir de las 09:00 y hasta las 06:00 del día siguiente, y fines de semana a cualquier hora hasta las 03.00 am. La primera persona cuesta 23€ y cada viajero extra paga 5€ hasta un máximo de 5 (por billete). El transporte público urbano (metro, bus, tranvía…) también está incluido, aunque Rothenburg se recorre todo a pie.

_NUESTRA RUTA_

Para hacer esta excursión de fin de semana nos decantamos por la opción de alquilar un coche para tener más libertad de horarios y disfrutar del camino. Nos despertamos muy temprano el sábado por la mañana y, tras un rápido desayuno, nos metimos en el coche y empezamoms la ruta. La primera parada será Rothenburg y para llegar hasta aquí hay dos alternativas: pasando por Ausburgo o pasando por Nuremberg. Como ya hemos estado en Nuremberg decidimos explorar el otro camino. El trayecto en coche no se hace nada pesado por lo que, sin darnos cuenta, ya estábamos llegando a Rothenburg. Nada  más llegar, conseguimos aparcar sin problemas a las afueras de la muralla, desde donde se llega caminando y en poco tiempo al centro de la ciudad. En el mapa que veréis a continuación podéis haceros una idea de dónde aparcar y la ruta a pie que podéis hacer.

Rothenburg es una ciudad que está completamente amurallada y el estado en el que se conserva su casco histórico es digno de admirar. Sus calles empedradas, sus casas con decoración en madera y toda la naturaleza que la rodean, hacen de Rothenburg una parada obligatoria en la Ruta Romántica alemana. Son muchos los turistas que deciden hacer una parada en esta pequeña ciudad, y no es para menos! Nosotros íbamos justos de tiempo, pero bien merecería la pena pasarse un fin de semana entero allí, descansando o visitando los alrededores.

Sea donde sea que hayamos aparcado, nos dirigiremos a la Plaza del Mercado (Marktplatz) donde encontraremos: el Ayuntamiento (Rathaus) y la Taberna de los Concejales (Ratstrinkstube). El Ayuntamiento cuenta con una torre de unos 60 metros a la que se puede subir, y en la Taberna de los Concejales es donde encontraremos el Centro de Información Turística y el enorme Reloj de la Ciudad. En esta plaza notaréis que hay mucho ambiente (y bastantes turistas, entre ellos muchos japoneses) y muchos hornos-panaderías (Bäckerei) donde probar la delicia de la ciudad: los Schneeballen. Las casitas que rodean la plaza tienen mucho encanto gracias a sus vigas de madera y los colores. En la manzana de al lado encontraremos la Iglesia de San Jacobo (St. Jakobskirche), con sus dos torres góticas. En el interior podemos encontrar el Altar de la Santa Sangre, así como el altar de San Luis de Tolosa. Si paseamos por la calle Hernngasse llegaremos a la Iglesia de los Franciscanos y, más adelante, a la Torre del Castillo. Si seguimos paseando llegaremos hasta los Jardines del Castillo (Burggarten) con unas preciosas vistas de la ciudad y del Valle de Tauber. En 1.356 un terremoto destruyó esta Fortaleza y sólo reconstruyeron la Capilla de San Blas. Bajando por la Burggasse y recorriendo la muralla llegaremos hasta la Plaza Plönlein con la Torre Sieber, uno de los lugares más fotografiados de Rothenburg. Volviendo en dirección a la Plaza del Ayuntamiento, si seguimos hacia delante, nos encontraremos con la Torre Blanca, puerta urbana del siglo XII. Rothenburg es una pequeña ciudad para perderse y recorrer a pie, dejándose encandilar por sus fachadas y sus estrechas calles. Lo que más me gustó fueron los carteles de los hoteles y las pequeñas tiendas con miles de curiosidades. Parece que sea una ciudad de cuento donde toda la decoración la tienen calculada al milímetro! Mucha gente dice que todos los pueblos de Alemania son iguales pero yo aún no he encontrado ningún pueblo o ciudad que se parezca a la anterior, y cada uno me enamora más!

(el Ayuntamiento)

(vistas a la ciudad desde el Burggarten)

(la famosa Torre Sieger)

(calle peatonal)

(las irresistibles Schneeballen)

Antes de que atardeciera nos pusimos rumbo a Heidelberg. Cuando hice un interrail por Alemania visité esta pequeña ciudad y, la verdad, me quedé con tan buen sabor de boca que decidí volver. No encontramos alojamiento en Heidelberg porque había un evento justo esa misma noche (un espectáculo de fuegos artificiales) así que decidimos buscar algo que estuviera en el camino. Encontramos un hotelito bastante sencillo en Heilbron y allí que decidimos pasar la noche. Desde Rothenburg se tarda 1hora en llegar (100km) así que cuando llegamos y dejamos las cosas en la habitación nos fuimos a dar un paseo. Caminamos pasando por donde nos parecía, cenamos en una placita con mucho ambiente y luego nos fuimos a descansar al hotel. A la mañana siguiente pusimos rumbo directo a Heidelberg y, muy a nuestro pesar, la previsión meteorológica no era la ideal. A mitad camino (Heidelberg se encuentra a tan sólo 45 minutos de Heilbronn) se puso a diluviar. Cuando llegamos ya sólo era lluvia, pero nos fastidió nuestro plan de pasear por la ciudad. Dejamos en coche en un parking al lado de la Kongresshaus y, paraguas en mano, empezamos a caminar en dirección al Castillo. Heidelberg no es muy grande por lo que, si sólo quieres visitar el casco histórico, se puede hacer a pie. Desde el puente Theodor-Heuss Brücke se pueden hacer muy bonitas fotos del Castillo, así que merece la pena empezar la ruta desde aquí. Luego fuimos caminando por el centro histórico pasando por el Ayuntamiento y la enorme Heiliggeistkirche o Iglesia del Espíritu Santo.

Desde la Marktplatz fuimos caminando hasta la Zwingerstrasse, donde encontraremos la entrada a las taquillas donde compraremos la entrada del funicular que nos llevará hasta el ansiado Castillo de Heidelberg. Los tickets se compran en unas máquilas automáticas o directamente con el personal que os atenderá allí. El precio de la entrada al Castillo es de 7€ e incluye: funicular, entrada al castillo, visita al Museo de Farmacia y al lugar con un enorme barril de cerveza. El horario para visitar el Castillo es de: de Lunes a Domingo de 08:00 a 18:00, y la última entrada permitida es a las 17:30. Si necesitáis más información esta es su web.  No se tarda nada en llegar hasta arriba y las vistas quitan bastante el hipo! La visita en total puede durar unas 2-3 horas dependiendo de lo que nos entretengamos. Hay que recorrerlo despacio, disfrutando de las vistas y admirando cada una de las paredes! Acercaros a la muralla, donde podréis disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad de Heidelberg y del río Neckar. El Museo de la Farmacia también es realmente impresionante ya que hay réplicas exactas de Farmacias antiguas y frascos con tanto detalle que querrías llevarte uno a casa! En otra de las zonas del Castillo encontraremos un bar-restaurante donde alojan un barril de cerveza gigante (no sé si el más grande de Alemania, de Europa o del mundo pero es realmente espectacular). Aquí se puede comer por un precio turista pero bastante razonable, y también podemos encontrar baños. Para nuestra suerte, cuando llegamos al Castillo dejó de llover por lo que pudimos, al menos, pasearlo tranquilamente.

Cuando acabamos de visitarlo, bajamos con el funicular y decidimos pasear hasta el párking pasando por la famosa Universidad y su Biblioteca. No pudimos entrar, pero me hubiera encantado sentarme en uno de esos pupitres en una de sus enormes aulas! A pesar de que el día no nos acompañó mucho y aunque me hubiera quedado otro día más, sigo guardando muy buen recuerdo de esta bonita ciudad.

 

(vistas del Castillo desde Theodors Brücke)

(vistas de la ciudad desde el Castillo)

(Museo de la Farmacia)

(barril de cerveza gigante!)

Si quieres ver más fotos visita mi flick-r!

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