selvanegra

lago constanza y la selva negra

ruta en coche por el lago constanza y la selva negra en 4 días

Aprovechando el puente de Pascua (en Alemania el Viernes Santo y el Lunes de Pascua es fiesta) decidimos aprovechar y alquilar un coche para después decidir a dónde ir. Barajamos varias opciones: la República Checa, Austria o la Selva Negra (Schwarzwald). Como solo teníamos 4 días decidimos que la última opción era la mejor así que, allá que fuimos! Hace años ya había estado en esta región pero tenía ganas de ver paisaje y pueblecitos, aparte de que nunca había estado en el Lago Constanza (Bodensee). En esta ruta en coche pasaremos por muchísimas ciudades (que yo llamaría pueblos) típicos de la región. ¿Listos? Allá vamos!

_PREPARATIVOS_

Éste iba a ser como otro roadtrip pero más cerca de casa, así que investigué un poco en internet y planeé la ruta que mejor nos convenía. Teniendo en cuenta que salíamos desde Múnich, decidimos incluir Bodensee en el itinerario y entrar a la Selva Negra por el Sur. Al sólo tener 4 días no nos daba tiempo a subir mucho pero aún así nos dió tiempo a visitar bastante cosas. Mi único problema fue que, al alquilar el coche, me dí cuenta de que había una cláusula que ponía que como máximo podíamos recorrer 250km al día (es decir, 1.000km en total) lo que nos limitaba bastante la ruta (teniendo en cuenta que había que volver a Múnich y posibles  imprevistos que pudieran surgir). En cualquier caso, hice una ruta aproximada y los kilómetros que calculé eran unos 800 así que tenía 200km de margen.

En esta ocasión quiero darle las gracias a mi compañero bloggero Fernando, autor de “Caminando entre bosques“, que me orientó sobre qué ver y dónde dormir. Si tenéis pensado hacer un tour por la Selva Negra no dudéis en echadle un vistazo a su blog porque merece mucho la pena!

_CÓMO MOVERSE_

Para un viaje de este tipo lo mejor es, sin duda, hacerlo en coche. Se podría hacer en tren comprando el Bayern Ticket (para la Región de Baviera), el Schönes Wochenende (si es fin de semana) y el que corresponda a Baden-Wüttenberg, pero los horarios y las escalas tienen que estar bien planeadas, de lo contrario perderemos mucho tiempo.

Como siempre que hago cuando viajo en coche, comparé varias empresas y al final dí con una oferta bastante buena (dadas las fechas, no era fácil) y alquilamos un coche los 4 días por 128€. El único problema fué lo que os comentaba antes de los kilómetros limitados pero llamé y las otras opciones que me daban se nos iban de precio, así que no lo pensé más y tracé la ruta para no pasarme de kilómetros. En esta ocasión alguilamos el coche con Europcar y lo recogimos el Viernes por la mañana en las oficinas de la Estación de Trenes de Múnich. Tengo pendiente escribir una queja a la empresa, porque el trato que me dieron no pudo ser peor. Me tocó un empleado muy maleducado que, habiendo yo reservado un coche de 5 puertas, me da uno de 3. Tras ir al párking y ver el diminuto Fiat 500 que nos había dado me tocó volver y reclamar. El señor en cuestión no sabía ni qué características tenían sus propios coches así que le pedí que me diera que el tenía aparcado al lado. Tampoco era el super coche, pero al menos tenía 5 puertas. En fin, este es un tema aparte. A lo que iba: en este caso tuvimos la “mala suerte” de que no venía con GPS así que tuvimos que tirar de GoogleMaps durante los 4 días, aunque he de decir que las carreteras están bastante bien señaladas. Si quieres saber más sobre las cosas que hay que tener en cuenta pásate por los consejos para viajar en coche!

Lo único que tendréis que tener en cuenta cuando visitéis los pueblos o ciudades es en aparcar. Unas veces os servirá la cartulina azul con la P (donde pones la hora a la que has llegado y, dependiendo de donde se estacione, se podrá estar 30min o 1hora), otras veces podréis aparcar en la zona azul pagando en los parquímetros automáticos que hay en la calle (en muchos sitios, también festivos y fines de semana) o tendréis que dejarlo directamente en un parking subterráneo. Más adelante os comento dónde aparcamos nosotros.

__ALOJAMIENTO__

En este caso, como ví por booking que los hotele se iban a acabando (por ser festivo) y estaba quedando lo peorcito, decidí reservar los hoteles con antelación. Se puede barajar la opción de hacer airbnb en lugares como Friburgo, pero “lamentablemente” en la mayoría de pueblos sólo nos podremos alojar en hoteles, pensiones o Bed and Breakbast (B&B). Un aviso para aquellos que no lo sepan: en muchos lugares hay que pagar una tasa turista de aproximadamente 2.50€ por persona/noche que no viene incluida en la reserva y habrá que abonar directamente en el hotel.

Estos son los hoteles que reservamos:

LUDWIGSHAFEN

Bodenseehotel Krone – Dirección: 

Este hotel no está en ningún sitio de interés pero decidimos alojarnos aquí para ya tener un tramo de carretera avanzado para el día siguiente. El hotel es muy sencillo, con lo básico. Tiene un restaurante (a mi parecer, bastante caro para lo que es) y el desayuno está incluído. El personal es muy muy amable y la zona es muy tranquila.

TRIBERG

Landgasthof Berghof – Dirección: Leutschenbach 22, 78098 Triberg – Tel: +49 (0)  7722 6873 – web

Este es un hotel en lo alto de una montaña a 15 minutos de Triberg. Siempre quise alojarme en una cabaña rodeada de naturaleza, y esta fue una oportunidad. No hay cabañas, es un hotel familiar sencillo pero totalmente apartado de cualquier pueblo. La calma y la paz que se respira allí no tiene nombre….muy relajante! Sólo por el paisaje verde nada más despertarte merece la pena alojarse en un lugar así! Eso sí, al estar tan apartado del mundo hay que preveer una buena cena si no queremos pagar el dineral que cuesta comer o cenar allí. El desayuno está incluído y la verdad es que es muy bueno! La señora (de unos 80 años) que regenta el hotel es muy amable y podrás pedirle cualquier cosa que necesites. Ah, la cocina cierra a las 19:00 por lo que si tenéis pensado cenar allí más os vale llegar con tiempo! El hotel cuenta con aparcamiento y una pequeña piscina (que, aún en verano, debe de estar helada!) pero, lamentablemente, no cuenta con zona común tipo salón (el comedor cierra a las 20.00hrs). La carretera que llega hasta el hotel es algo sinuosa y estrecha, pero para nada peligorsa.

FRIBURGO

Central Apartment Uni Klinik – Dirección: Mathildenstraße 20, 79106 Freiburg im Breisgau – Tel: +49 (761) 6004660 – web

Este apartamento lo regenta una empresa que se dedica a alquilar pisos por la ciudad. Se llama Freiburg Apartments y la verdad es que cuidan todos los detalles. El piso no está en el centro pero teniendo coche esto no nos suponía un problema. Era un apartamento dúplex en el que caben hasta 4 personas y todo estaba muy cuidado y aseado. A pesar de que el WiFi y el ascensor (un 5º piso) no funcionaba, sí recomendaría esta empresa.

*En ninguno de los hoteles en los que nos alojamos nos dieron champú, así que aconsejo preveer los típicos botecitos de gel/champú/suavizante por si acaso!

__GASTRONOMÍA__

La gastronomía en estas dos regiones no varía mucho de la de Baviera por lo que la comida que encontraréis en la mayoría de los restaurantes será sopas, ensalada , carne, guisos, pescado o platos de verdura. Yo encontré la mayoría de precios bastante caros, pero imagino que hasta los alemanes se aprovechan de los turistas cuando pueden. Si queréis evitar la comida alemana siempre podéis ir a algún italiano (que también hay) o en una panadería (Bäckerei) comiendo algún bocadillo o similar. Durante el día comimos de camino en cualquier sitio que encontramos y, como hemos hecho en otras ocasiones y dependiendo del alojamiento, podéis preveer una cena ligera haciendo una pequeña compra en el supermercado y comiéndolo en el hotel.

Una de las cosas que más curiosidad me causó fue la cantidad de heladerías que encontramos en cada una de las ciudades (tanto en el Lago Constanza como en la Selva Negra!). Y otra de las delicias de la región es la Schwarzwald Kirschtorte, una tarta de bizcocho de chocolate, crema y cerezas, buenísima! En cualquier restaurante o pastelería podéis probarla.

__ CONSEJOS__

El tiempo no iba a estar muy de nuestro lado así que había que llevarse ropa de abrigo y, sobre todo, zapato cómodo, ya que vamos a andar mucho! Y no olvidarse de un gorro, un chubasquero o un paraguas por si llueve! Por lo demás, como si hicieráis turismo en una ciudad.

Como todos los días son de andar bastante y, aunque depende de la época en la que se visite, los días son cortos, recomiendo llevarse algunos juegos de mesa o cartas para acabar el día jugando una partida! Es un placer llegar al alojamiento y poder descansar tranquilamente acabando el día así…o al menos a mí me gustó!

__QUÉ HACER/VISITAR__  

Día 1: Múnich – Friedrichshafen – Meersburg – Überlingen  (3 horas ó 240 km)

Tras la discusión por el tema del coche que os comentaba antes, salimos de Múnich sobre las 11:00 hrs y no tuvimos atasco en ningún momento, así que las primeras horas hasta llegar al primer destino fueron bastante amenas. Dado que fuimos por autopista, el paisaje no era idílico pero he de bendecir las carreteras alemanas por el buen estado en el que están. Yendo por la A96 en apenas 2 horas (196 km) llegábamos a nuestro primer destino: Friedrichshafen, punto en el que ya “tocamos mare” viendo el lago Bodensee a lo lejos.(Paréntesis: Si se tiene tiempo se puede parar en Lindau, pero lo bonito es ir a la Isla por lo que se tiene que preveer tiempo suficiente). Aparcamos en un párking subterráneo justo en el puerto (a un precio muy razonable y con baños justo al lado) llamado “Am See”. Paseamos con calma por la Uferpromenade (el paseo a orillas del lago) en dirección al Museo Zeppelin pasando por todos los restaurantes, cafés y heladerías que, con sus mesitas en las terrazas, atraen a muchos locales y turistas para tomarse algo fresco disfrutando de las bonitas vistas (y el buen tiempo). Allí mismo veréis muchas lanchas (la mayoría privadas) y barcas que dan tours por el lago. Si el día está más o menos claro podéis  ver Suiza al otro lado del lago! A medio camino hasta el Museo hay un mirador con una escalera de caracol para quienes quieran una vista panorámica. Comimos en un italiano bastante bueno y de postre, como no, un rico helado. Friedrichshafen no tiene mucho en sí más que disfrutar de las vistas y pasear. Es famosa por ser la sede de la compañía Zeppelin y de Dornier, por lo que no os sorprenda ver zeppelines en el cielo! Si os entra la curiosidad y tenéis tiempo, podéis visitar el Museo Zeppelin (Dirección: Seestrasse 22, 88045 Friedrichshafen – web – ). La entrada cuesta 9€, la audioguía 3.50€ y el horario es de 9:00 a 17:00 hrs, aunque lo mejor es que lo comprobéis en la web ya que cambia según la temporada del año.

Para quien le interese volar en Zeppelin estos son los precios:

– un vuelo por Friedrichshafen: 30 min/220€

– un vuelo por Ravensburg, Salem, Meersburg o Lindau:  45 min/340€ ; 60 min/425€ ; 90 min/610€

– un vuelo por todo Bodensee: 120 min/795€

Si queréis más información no dudéis meteros en la web!

Cuando ya habíamos dado un largo paseo por Friedrichshafen volvimos a coger la carretera bordeando el lago. De casualidad decidimos parar en el “pequeño pueblo” de Meersburg…y qué buena decisión! Se encuentra a tan sólo 25 minutos (20 km) y viene de paso si se bordea el lago. Y digo que es pequeño porque lo que paseamos fué el casco antiguo, el cual se puede visitar en apenas 1 hora, pero fuera de esas murallas la ciudad es bastante más grande. Dejamos el coche en un aparcamiento fuera de la zona vieja (al lado de la calle Schützenstrasse, donde pagas por horas en una maquinita) y entras al casco antiguo por el cruce entre Daisendorfer Strasse y Stettener Str. El casco antiguo es muy mono donde todo el interior de la muralla está muy cuidado. Nada más entrar ya ves tiendecidas, pequeños locales y heladerías. Al poco de pasear nos encontramos con el Nuevo Palacio (neues Schloss), el cual cuenta con una terraza con vistas muy bonitas al lago. De ahí se puede bajar hasta la Steigstrasse, la cual nos lleva hasta la orilla de dicho lago (Seepromenade). Por el camino seguiremos encontrando tiendecitas y gente por doquier comiendo helados, como si estuviéramos en Italia! Las fachadas de las casas parecen salidas de un cuento, con sus vivos colores y su entramado de madera. Si tenéis tiempo y ganas podéis visitar el Burg Meersburg, el castillo más antiguo del Lago Constanza. La entrada cuesta 12,80€ y muestran sus 30 habitaciones. Podéis leer más sobre este castillo en su web. En Meersburg también podéis hacer tours en barco por el lago así como bañarse y jugar el mini golf, en el Unterstadt, la parte inferior de la ciudad, llamada así por estar al nivel del lago.

Tras tomarnos nuestro tiempo para visitar Meersburg pusimos rumbo hacia nuestro  nuevo destino: Überlingen, a tan sólo 15 min (15km), y también de paso. Paramos en este pueblo porque había leído varias cosas en internet, pero la verdad es que tampoco tiene mucho, a pesar de ser la segunda ciudad más grande de la región de Bodensee. Lo cierto es que, tras haber visitado muchos pueblecitos alemanes, igual este no nos pareció el más bonito. Dejamos el coche en un aparamiento cubierto (Parkhaus Stadtmitte, a un precio muy económico) y caminamos hasta el centro. Pasamos por la Catedral de San Nicolás (St.Nikolaus Münster) hasta llegar a la orilla del Lago y pasearla. También podemos pasear sus jardines: el Stadtgarten o el Kurgarten. Si se tiene la oportunidad de visitar esta ciudad durante el periodo de Carnaval, entonces estaréis de suerte, ya que dicen que la ciudad se viste de fiesta y es muy bonito.

Como comentaba antes, decidimos no dormir en Überlingen sino conducir un poco más en dirección a la Selva Negra y alojarnos en un hotel en Bodman-Ludwigshafen. En este pueblito no había mucho que hacer y como llevábamos un día bastante ajetreado decidimos irnos pronto a dormir para aprovechar el Sábado con mucha energía!

Día 2: Uberlingen – Donaueschingen – Villingen-Schwenningen – Triberg  (1h 30m ó 102 km)

Tras un consistente desayuno pusimos rumbo a Donaueschingen. La verdad es que aquí no hay mucho que ver pero como nos pillaba de paso, decidimos parar y ver el nacimiento del río Danubio (Donau en Alemán). Por la A81 se llega en tan sólo 35 min (apenas 53km) hasta la Donauquelle. Está muy bien indicado por la carretera y se puede aparcar por la calle, así que tardamos muy poquito. Visitamos la famosa “fuente”, que es más bien una especie de pozo situado al lado de la Catedral (Heilige Dreifaltigkeit), y luego pusimos rumbo a Villingen-Schwenningen, a tan sólo 15min (17km) por la B33. Aquí aparcamos en la calle al lado de la muralla (lo llaman Ring, anillo en Alemán) y paseamos todo el centro histórico a pie. Al ser sábado todos los comercios estaban abiertos y había mucha vida por la calle. Tardamos poco en meternos en la primera tienda para dotorear un poco. Es un lugar muy agradable de pasear y por fin el tiempo nos daba una tregua y el cielo estaba despejado. Nos ubicamos bastante bien gracias a las puertas de entrada que comunican la zona vieja con el resto de la ciudad. Paseamos por toda la calle Niedere Srasse, llena de comercios, hasta llegar a la Rietstrasse. Una vez en el cruce, a mano izquierda, encontramos la Riettor, otra puerta de entrada, muy similar a las otras. Luego subimos por la Obere Strasse y, en la primera calle a la izquierda, encontraremos la Müsterplatz con la Catedral y el Ayuntamiento (Rathaus). Tras haber paseado algo por sus calles os habréis dado cuenta de que hay varios riachuelos que cruzan la ciudad (cuando lleguemos a Friburgo os cuento su historia) y muchos niños pasean sus barquitos de papel.

(Donauquelle)

(fachadas sin contraventanas)

(una de las puertas de entrada al casco antiguo)

(curiosa escultura en la Plaza de la Catedral)

(curiosa fachada de un Café)

Dejamos atrás Villingen para poner rumbo hacia nuestro siguiente destino: Triberg, a tan sólo 26 minutos (24 km). Esta ciudad es famosa por sus relojes de cuco y sus polémicas cascadas así que tenía bastante curiosidad por visitarla. Aquí pudimos aparcar sin problemas en la calle, aunque también hay varios aparcamientos al aire libre. Nada más aparcar nos llamó la atención un pequeño riachuelo con  bastante caudal que recorre la ciudad (pues al lado están las cascadas), lo que aporta parte de encanto. Nos sorprendió también que apenas vimos a gente por la calle (turistas y no turistas!). Si queréis llevaros o regalar un souvenir en la pastelería Adler venden unos relojes de cuco hechos de chocolate muy graciosos! Triberg se reduce a una calle principal (la Hauptstrasse) donde encontraremos casi todo lo que hay que visitar. La oficina de información está en la entrada del pueblo y donde se encuentra el Museo de la Selva Negra (Schwarzwaldmuseum – Dirección: Wallfahrtstraße 4, 78098 Triberg), y aquí podéis encontrar toda la información que necesitéis así como mapas y excursiones. Paseamos la Hauptstrasse de arriba a abajo (sin mucha cosa que ver), visitamos “la tienda de los 1000 relojes” (Haus der 1000 Uhren) fascinados por la cantidad de relojes de cuco (Kuckucksuhr, en Alemán) que puede haber y la variedad de precios (los hay de hasta 80.00€) y luego fuimos a las famosas Cascadas de Triberg, que me parecieron bastante timo. Primero porque se siguen haciendo llamar las más altas de Alemania y lo ponen en la web y en carteles (cosa que es mentira porque son las novenas, según la wikipedia, con tan sólo 163 m) y, segundo, porque tampoco son tan espectaculares como las pintan.  Miré postales en una tienda de souvenirs para saber qué iba a visitar y, tal fué mi desacato, que decidí no visitarlas. No es una catarata, es una sucesión de varios saltos que forman cascadas. El día estaba nublado, estaba decepcionada y la verdad es que, después de haber visitado las cascadas y cataratas del Parque de Plitvice en Croacia y las de Agua Azul en México, no quise invertir en estas cascadas, y más cuando las siguen anunciando como una mentira. No sé si es porque ya he viajado bastante o porque no me gusta que me timen, pero me decepcioné bastante. Puede que si no habéis visto muchas cascadas antes os parezca una expeciencia así que si decidís visitarlas que sepáis que se puede acceder a ellas por varios lugares pero, si ya estáis en la Haupstrasse de Triberg, se puede llegar andando. Para vuestra información, la entrada cuesta 4€ y el horario está un poco indefinido, aunque me dijeron que siempre están abiertas, incluído por la noche. En esta web podéis encontrar más información al respecto.

Luego fuimos en busca del “reloj de cuco más grande del mundo” y ya que en ningún sitio en internet ponía bien claro dónde estaba (por que, aparte, hay 2) así que fuimos a preguntar a la Oficina de Turismo. Por lo visto hay un debate entre cuál es el más grande pero es fácil de explicar: está el que fue el  primer reloj más grande del mundo, y el que se construyó después, que superó en tamaño a este primero. Los dos están muy cerca de Triberg pero decidimos visitar sólo uno (el actual más grande). Pongo punto y a parte para que encontréis bien la información que necesitéis:

EBLE UHREN-PARK  – Dirección: Schonach 27, 78096 Triberg – Tel: +49 (0) 7722 9622 0 – web

Este es el actual reloj de cuco más grande del mundo y queda a 5 minutos en coche de Triberg, en dirección Gutach. Hay poca señalización para llegar pero, gracias a Google Maps, conseguimos encontrarlo. El enorme reloj está justo a la salida de un túnel así que hay que abrir bien los ojos para no pasárselo! El reloj en sí (y el cuco cuando sale) se ve nada más llegar y la verdad es que su tamaño impresiona bastante. La entrada para visitarlo (por dentro) cuesta 2€ y es bastante timo, porque sólo se ve el mecanismo que, aunque espectacular por lo enorme que es, no tiene ni ves nada más. Igual es que yo entré ilusionada y me imaginaba otra cosa, pero no me sorprendió tanto. La verdad, me pareció una turistada total. El reloj por dentro sólo se puede visitar hasta las 17:30 (los horarios varían un poco según el mes, así que mejor visitad la web). Justo al lado está la tienda de souvenirs, que es bastante grande y podemos encontrar muchos tipos de relojes de cuco (con precios de hasta 80.000€!).

JÜRGEN DOLD – Dirección: Untertalstrasse 82, 78136 Schonach – Tel: +49 (0) 7722 2246 89 – web

Este es el primer reloj de cuco más grande del mundo o, como ellos lo llaman, el Original, fabricado por el relojero Josef Dold. Su hijo, Jürgen Dold, sigue fabricando relojes allí mismo. Debe de ser un lugar muy interesante de visitar pero lamentablemente también cierran muy pronto (ver horarios en la web), así que tuvimos que decidirnos por uno de los dos. Por las fotos y por lo que cuentan en su web, Josef Dold quiso representar una casa típica de la Selva Negra incluyendo un reloj de cuco y, viendo las fotos, lo consiguió con creces y parece ser una obra de arte.

Con una desilusión bastante grande en lo que a Triberg se refiere, nos fuimos en busca de nuestro alojamiento en medio del bosque, no sin antes pasar por Gutach, pueblo sobre el cual había leído que era bonito. Otra desilusión más. No sé si fue porque el día estaba nublado o porque ya nada me asombraba, pero Gutach no es ni de lejos un lugar al que pararse para visitar así que seguimos nuestro ascenso por una especie de puerto de montaña hasta llegar a nuestro hotel. Como os contaba, la cocina cierra a las 19:00 y nosotros llegamos a las 18:50. No me apetecía nada tener que volver a descender la carretera para ir al pueblo más cercano para cenar más tarde y volver de noche, así que le pedimos amablemente a la señora algunos platos fríos de la carta y nos lo tomamos más tarde en la habitación. Es una lástima que este hotel no tenga zonas comunes (como un salón o una sala de juegos), ya que el comedor cierra a las 20.00.

(la calle principal, Hauptstrasse)

(uno de los tantos relojes de cuco de la tienda de los 1.000 relojes)

(Eble Uhren-Park)

(Jürgen Dold)

(cascadas de triberg)

Día 3: Triberg – Haschlag – Gengenbach – Friburgo  (1h 45m ó 120 km)

Tras un desayuno bastante completo y con las pilas cargadas (aunque el día se presentaba nublado), metimos las mochilas en el coche y pusimos rumbo al Norte. La verdad es que visitar Haschlag o Gengenbach no estaba en nuestros planes pero miré los kilómetros que nos quedaban y, como nos quedaba de paso para ir a Friburgo, decidí que merecían una visita. Nos planteamos cruzar a Francia y visitar Estrasburgo pero no quise arriesgarme porque eran casi 100km más.

El trayecto en coche fue super bonito ya que pasamos por muchos pueblos con paisajes increíbles. El día empezó a mejorar y el verde empezó a verse en un tono mucho más amigable….es impresionante cómo la meteorología puede cambiar el ánimo de las personas! En 33 minutos (28 km) llegamos a Haschlag y directamente nos dirigimos al casco antiguo. La verdad es que no había mucho que ver y en poco tiempo ya has paseado todas las calles pero merece la pena un paseo por sus calles empedradas, sus casas con fachadas entramadas y tejados a dos aguas. Ver lo bien que se pensó la ciudad y como en las fachadas acompañan la forma de la calle. Los colores de las fachadas, los detalles de los vecinos (basureros cubiertos con una estructura a base de palés o banquitos también hechos con palés), los carteles de las tiendas y farmacias…una ciudad que cuida mucho el detalle. Aunque sin duda, lo más gracioso de esta visita fue visitar su Iglesia. El coche lo habíamos aparcado justo al lado de ésta y, cuando ya nos íbamos, escuchamos unos cánticos en su interior, así que decidimos entrar. Abrimos la enorme puerta de la Iglesia y de pronto nos encontramos en medio de una misa, llena de personas mayores (os juro que el 98% de las personas que había allí dentro eran mayores de 75 años!). El coro cantaba realmente espectacular y el cura estaba acompañado de más de 10 monaguillos y varios acólitos (ayudantes). Otro dato curioso fue ver aparcados más de 10 andadores para los feligreses que allí estaban.

Tras escuchar un rato de misa y asombrarnos por el órgano y el coro, nos fuimos y pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: Gengenbach. Había leído algo sobre esta ciudad pero no mucho. Se encuentra a tan sólo 15 minutos (17 km) y el trayecto también es muy ameno. Esta ciudad nos sorprendió muy gratamente y recomiendo visitarla, aunque parezca que es otra ciudad (o pueblo) alemana más. No se tarda mucho en recorrerla, tiene rincones ideales, calles estrechitas y empredadas con fachadas decoradas y alguna que otra sorpresa: una tienda de decoración con mucho detalle, una casa donde se celebraba el nacimiento de un niño, una fachada recién restaurada, un restaurante donde tomarse un café de media mañana, una placita donde sentarte a tomar un helado…. Recomiendo pasarse por una pequeña tienda que está en la calle Engelgasse con una figura en tamaño real del propietario de esta tienda, y su casa. Bueno, ya no es el propietario, ya que falleció y sus hijos se hicieron cargo. Es muy curioso leer su historia y ver todo lo que se vende en su tienda. Por desgracia fuimos en Domingo y estaba cerrada, así que me quedé con las ganas. Luego paseamos tranquilos y sin prisas todas y cada una de sus calles dejándonos sorprender por lo que nos encontraríamos.

(vecinos celebrando el nacimiento de un niño)

(Engelgasse)

El siguiente trayecto sería un poco más largo, 1 hora osea, unos 78 kilómetros antes de llegar a Friburgo de Brisgovia (que por lo visto hay otro Friburgo en el mundo!). El coche lo dejamos en un aparcamiento subterráneo en el centro de la ciudad para pasear un poco antes de irnos a nuestro alojamiento. Comimos algo por ahí y empezamos a pasear. El tiempo se nubló y empezó a chispear, lo que hizo nuestra visita mucho menos placentera. Había oído maravillas de esta ciudad y de la cantidad de visitantes que se quedan enamorados y sueñan con volver. Es una ciudad con mucho encanto, bastante más grande que cualquiera de las que habíamos visitado ya. Su ambiente estudiantil, su tranvía en medio de las calles, sus fachadas rojizas y sus riachuelos a través de la ciudad hacen de Friburgo una ciudad que merece la pena visitar. No existe una ruta completa ya que de camino a los puntos más emblemáticos podemos encontrar tiendas muy interesantes, tomarnos un café en una terraza o hacer una parada para tomar un helado. El centro de la ciudad no es muy grande así que, si no nos entretenemos demasiado, podremos visitarlo en un par de horas. La calle principal del casco antiguo es la Kaiser-Joseph-Strasse y en sus calles perpendiculares encontraremos casi todo lo más importante o emblemático. Luego, alejándonos un poco, encontraremos otras sorpresas. Uno de los puntos fuertes de esta ciudad es la Freiburger Münster (la Catedral), construida en estilo gótico en 3 etapas: en el año 1120, en el 1210 y en el 1230. Estas impresionantes ampliaciones se pueden ver en una pequeña exposición que hay dentro de la catedral donde esplican cada una de las etapas. Recomiendo visitar su interior y observar sus capillas, sus vidrieras y su campanario, de 116 metro de altura. Si estás en forma te recomiendo subir a lo alto del campanario (previo pago de 1,50 €) para tener unas vistas impresionantes de la ciudad. Si tenéis la suerte de ir un Sábado podréis visitar el Mercadito de la Plaza de la Catedral (Münsterplatz). Cruzando la Kaiser Joseph Strasse encontraremos el Viejo y el Nuevo Ayuntamiento (Rathaus) de la ciudad y su plaza (Rathausplatz) y la Oficina de Turismo (cerrada en Domingo, como no). El nuevo ayuntamiento es de color rojo y, el antiguo ayuntamiento, más grande, se encuentra justo al lado. Tras un tiempo paseando por la ciudad os habréis dado cuenta de que hay varios riachuelos (llamados explícitamente Bächle, diminutivo de Bach, arroyo en alemán). Estos regueros se hicieron artificialmente para abastecer la ciudad con agua y para bajar las temperaturas en los calurosos veranos (sí, en Alemania hace calor en verano!). Si volvemos a salir a la Kaiser Joseph Strasse y miramos hacia uno de sus extremos, nos encontraremos con la Martinstor, una de las puertas de entrada a la ciudad junto con la Schwabentor, en el barrio de los pescadores. Si hace un día, tenéis tiempo y estáis animados, podéis subir a la Schlossberg, un montículo bastante alto desde donde se tienen vistas de toda la ciudad. Por desgracia el tiempo seguía jugando en nuestra contra, así que descartamos esa opción, aunque me quedé con las ganas! Otra opción es pasearse por el barrio universitario, donde seguro que encontráis a gente joven (y muchos Erasmus) que os recuerden vuestra época estudiantil!

(Kaiser-Joseph-Strasse)

(Münsterplatz)

(niño jugando en un Bächle)

Día 4: Friburgo – Sankt Peter – Titisee – Múnich  (4h 45m ó 367 km)

Un viaje de tantos kilómetros y tanto caminar pasa factura, así que nos despertamos con calma y pusimos rumbo a Múnich. Decidimos volver por la costa del Lago ya que es el trayecto más corto y, de paso, podríamos pasar por un par de lugares antes de llegar a casa. Uno de ellos fue Sankt Peter, situado a 30 minutos (30km) de Friburgo por una sinuosa pero espectacular carretera. El lugar en sí no tiene mucho que ver pero el paisaje hasta llegar allí (y vuelta) es realmente bonito. El camino de vuelta a la carretera principal lo hicimos por otro lugar diferente al de ida y el paisaje nos volvió a sorprender muy gratamente. Nos dirigimos hacia Titisee para visitar el famoso lago y, como no, una vez llegamos nos encontramos con una ola de turistas bastante descomunal. No visitamos la ciudad, directamente nos fuimos al Lago. Aparcamos en la calle y, tras pasear a través de las muchas tiendas que hay, conseguimos llegar al Lago. Yo había estado hace muchos años y en verano, por lo que esta era la segunda visita. Es impresionante por estar rodeado de pinos altísimos que se reflejan en el agua y en verano es realmente precioso. El lago tiene 1,3km de superficie y un promedio de 20 m de profundidad. Tras una breve visita, decidimos conducir directos (exceptuando paradas técnicas para comer) hasta Múnich.

(Lago Titisee)

Sumando los kilómetros según Google Maps son unos 830,pero cuando devolvimos el coche de alquiler la suma ascendía a 960km, así que tened en cuenta siempre que los trayectos no se hacen siempre tan a rajatabla como dice Google! Ayy, menos mal que no fuimos a Estrasburgo! jajaja

*Si os hace buen clima y tenéis tiempo os recomiendo subir a la Schauinsland, un monte de 1284 metros. Se puede subir en funicular y es donde los locales pasan sus domingos paseando, disfrutando o haciendo un picnic….y no es para menos! He visto fotos y sin duda tengo que ir!

¿Os ha gustado el viaje? ¿Tenéis alguna otra recomendación? Si queréis ver más fotos pasáos por mi flick-r!

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